Toneladas de ironia, cinismo y sarcasmo se despliegan ante nuestros ojos, en escenas repletas de diálogos sin ningún desperdicio. La película "Gracias por fumar" aborda el tema de los buenos y malos oradores, los que dicen la verdad y no consiguen convencer y los que mienten tan bien que resulta casi imposible dudar de su palabra.
Nick Naylor (interpretado por el actor Aaron Eckhart) es el portavoz de la Industria Tabacalera en los Estados Unidos. Es el que da la cara e intenta convencer de que fumar no es malo, disfrazando la verdad o desviando la atención. Y la verdad es que lo hace tan bien que en vez de odiarle por lo que defiende, nos acaba cayendo bien (al menos en mi caso fue así). Este personaje sabe qué decir en todo momento usando siempre las palabras correctas aunque sepa de antemano que lo que defiende está mal. Lo que viene a ser un comunicador con talento y sin escrúpulos.
En la entrada anterior dije que estoy en contra de la manipulación, pero he de reconocer que cuando vi esta película hace un par de años sentí una gran admiración por Nick Naylor. Me parece asombrosa su capacidad de comunicar lo que sea sin cuestionarse la moralidad de lo que está diciendo y hacer su trabajo como si de salvar el mundo se tratara.
Una película totalmente recomendable te interese o no el mundo de la comunicación, no sólo por lo mucho que se puede aprender de la misma sino también por lo divertida y entretenida que es.
Os dejo algunas frases y diálogos para que os animéis a verla :).
"Yo doy la cara por una organización que mata 1.200 personas a diario. 1.200 personas. Dos Jumbo llenos de hombres, mujeres y niños. Está Átila: “Muertos: 5.000.000"; Gengis Khan: “Muertos: 30.000.000”. Y yo. "
“¿Cómo diablos iban las grandes tabacaleras a aprovecharse de la pérdida de este joven? No me gusta pensar en términos tan insensibles pero antes que nada estaríamos perdiendo un cliente…lo que más nos conviene es que Robbin siga vivo y fumando.”
"-Yo nunca me equivoco.
-No siempre puedes acertar.
-Si tu trabajo es estar bien, nunca estás mal.
-¿Y qué tal si sí?
-Digamos que tú defiendes el helado de chocolate, yo, el de vainilla. Si yo digo que vainilla es el mejor sabor de helado, tú dices...
-No, es chocolate.
-Exacto. Pero no puedes ganar esa discusión. Entonces yo pregunto: ¿El chocolate es un sabor insuperable?
-Es el mejor. Yo no pediría otro.
-¿Tú sólo quieres de chocolate?
-Es el único que necesito.
-Pues yo necesito más que chocolate y más que vainilla. Necesitamos libre albedrío en cuestión de helados. Esa es la definición de libertad.
-No estamos hablando de eso.
-Yo sí estoy hablando de eso.
-Pero no probaste que vainilla es mejor.
-Probé que tú estabas equivocado, así que yo tengo razón.
-Pero no me convenciste.
-Pero tú no me interesas. Me interesan ellos(SEÑALA A LAS PERSONAS ALREDEDOR)"
Hasta la próxima!