El storytelling surge en EEUU en los años 90 y desde entonces su uso ha aumentado en el mundo de la comunicación y la política, aunque está afectando a muchos otros campos como la educación o el consumo. A través de esta técnica se puede transmitir un mensaje entre tantos otros siendo diferente, pareciendo más cercano y personal.
Allan Webber, Co-fundador de Fast Company y autor de "Rules of Thumb" decía que el storytelling es "una de las herramientas más poderosas para aquel que quiere transformar la manera de hacer las cosas, de generar cambio. Contar y compartir historias es la mejor vía para hacerlas realidad.
¿Por qué funcionan los relatos?
Según Natalia Gómez del Pozuelo, "el potencial de las historias es
que cada persona se identifica con una parte, la asocia a sus propias vivencias
y extrae lo que necesita en ese momento, por lo que tiene la sensación de que
esa historia estaba hecha de forma específica para ella...".
Dentro de la Economía de la
atención en la que vivimos, donde cada día es más difícil atraer la atención de
los espectadores y destacar entre la multitud de mensajes que intentan llamar
nuestra atención, triunfan los relatos. La carga emocional que acompaña a estas
historias logra que interpretemos el mensaje que nos quieren hacer llegar de
forma más rápida y profunda que los meramente informativos.
Esto se debe a que nuestra
atención se rige por lo emocional. Son esos estímulos que apelan a lo emocional
los que tienen prioridad para aflorar nuestro registro inconsciente y salir a
la superficie del consciente. Los humanos somos emociondependientes, necesitamos sentir
para decidir y luego lo explicamos para entrar en la clase racional. Eso que
todos intuimos, eso que algunos profesionales tienen y que carecemos la mayoría
es la conexión emocional. No se trata de magia ni de hipnosis, sólo es la
habilidad de contar historias que algunos tienen.
¡Hasta la semana que viene!